Reflexionando sobre la Asertividad en la Comunicación
Aspecto 1: La Asertividad en la Comunicación Oral
En la comunicación verbal, la aserción consiste en manifestar nuestras ideas de manera nítida, respetuosa y sin rodeos. Esto no implica ser agresivo o impersonal, sino actuar de manera directa sin causar daño a las personas. Un ejemplo destacado de comunicación asertiva verbal es cuando en un encuentro laboral, un trabajador se siente a gusto para manifestar sus puntos de vista y propuestas sin miedo a represalias, pero lo hace de forma que no disminuya la aportación de los demás.
Ejemplo: Si un compañero propone una propuesta con la que no compartimos el punto de vista, una respuesta asertiva podría ser: "Conozco tu perspectiva, pero considero que también podríamos tomar en cuenta esta alternativa ya que...etc.". Este tipo de reacción promueve un entorno de respeto recíproco y apertura.
Aspecto 2: La Asertividad en la Comunicación Escrita
En el ámbito escrito, la asertividad es igualmente crucial. Ya sea en correos electrónicos, mensajes o informe, es esencial ser claro y directo, pero manteniendo siempre un tono respetuoso. Al no tener las señales no verbales que poseemos en la comunicación verbal, la comunicación escrita puede ser fácilmente malinterpretada. Por esta razón, es crucial ser exacto y seleccionar las palabras correctas.
Por ejemplo: Al escribir un correo electrónico en el que debemos realizar una petición o manifestar una discrepancia, es crucial emplear un lenguaje positivo y proporcionar soluciones. Ejemplo: "Valoro el empeño en el proyecto, pero considero que podríamos optimizar la concentración en este sector. Quisiera proponer que intentemos...etc.". Este método de comunicación disminuye la probabilidad de conflictos y fomenta una comunicación eficaz.

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